<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><!-- generator="FeedCreator 1.7.2-ppt (info@mypapit.net)" --><rss version="0.91">    <channel>        <title>ANTARES 1</title>        <description><![CDATA[Temas de actualidad y variedad de secciones]]></description>        <link>http://antares1.blogcindario.com/</link>        <lastBuildDate>Fri, 31 Oct 2008 11:28:23 +0100</lastBuildDate>        <generator>FeedCreator 1.7.2-ppt (info@mypapit.net)</generator>        <item>            <title>EL ÚLTIMO AHORCADO</title>            <link>http://antares1.blogcindario.com/2008/10/00003-el-ultimo-ahorcado.html</link>            <description><![CDATA[<em>Al hombre realmente <br />no se le dio ninguna oportunidad cuando fue procesado por homicidio<br /><br /></em><p class="contenidos1" style="text-align: justify;">Everett Farmer estuvo en el lugar equivocado en el momento menos oportuno. <br />El lugar era Shelburne, Nueva Escocia. El momento era 1937. No ayudaba mucho el hecho de que Everett fuera negro y pobre. La zona segu&iacute;a tambaleante por la peor depresi&oacute;n que el mundo jam&aacute;s haya conocido. A los negros de Shelburne les golpeaba duro, como les pasa a muchas minor&iacute;as en todos los momentos dif&iacute;ciles.<br /><br />Everett naci&oacute; en Shelburne, en 1902. Recibi&oacute; una educaci&oacute;n somera antes de casarse y criar ocho hijos. <br />No era un santo. Le gustaba embriagarse. A menudo echaba mano de una cerveza casera que guardaba oculta en su casa. Cuando tomaba demasiado, pod&iacute;a ser violento. En 1932, recibi&oacute; una cauci&oacute;n por golpear a su esposa Maggie. Cinco a&ntilde;os m&aacute;s tarde, recibi&oacute; otra cauci&oacute;n por golpear a Archibald, su hijo de 14 a&ntilde;os. Aunque med&iacute;a solamente 1,36 metros, Everett era de contextura atl&eacute;tica y jugaba como receptor del equipo de b&eacute;isbol local, los Unionistas de Shelburne. Se ganaba la vida como jornalero. El medio hermano de Everett, Zachariah Farmer, era un tipo grande: med&iacute;a m&aacute;s de 1,82 metros y pesaba <br />102 kilos. Hab&iacute;a servido en el Ej&eacute;rcito canadiense durante la Primera Guerra Mundial. &Eacute;l y su primo Arthur compart&iacute;an una pensi&oacute;n en Liverpool cuando el primo Arthur mordi&oacute; el polvo.<br /><br />Zach dijo que fue un accidente, que Arthur estaba jugando con su rev&oacute;lver. Zach le hab&iacute;a advertido que no se metiera con una pistola cargada, pero la advertencia lleg&oacute; demasiado tarde. El arma se dispar&oacute; y el primo Arthur cay&oacute; muerto en el piso, de un tiro en la cabeza. Un jurado de instrucci&oacute;n dictamin&oacute; que Arthur se hab&iacute;a matado accidentalmente. Pese al veredicto del jurado, la polic&iacute;a continu&oacute; investigando la muerte. Durante cuatro semanas llamaron peri&oacute;dicamente a Zach para tratar de sacarle la verdad. Finalmente, Zach fue tan lejos como para aseverar: "Estaba bromeando con el rev&oacute;lver, se sali&oacute; y Arthur cay&oacute;. Estaba tan asustado que no sab&iacute;a qu&eacute; hacer".<br /><br />Ahora que Zach hab&iacute;a contado dos distintas historias acerca de la muerte de su primo, nadie le creer&iacute;a otra. Fue arrestado y acusado por la muerte de Arthur. El 11 de junio de 1919 lo absolvieron, principalmente porque no hab&iacute;a testigos ni pruebas que impugnaran su versi&oacute;n del hecho.<br /><br />Durante a&ntilde;os despu&eacute;s de su juicio, Zach sigui&oacute; meti&eacute;ndose en peque&ntilde;os l&iacute;os, muchos de ellos relacionados con el alcohol. En 1932 pas&oacute; tres meses en prisi&oacute;n en lugar de pagar una multa de 100 d&oacute;lares por posesi&oacute;n de cerveza casera. Ese mismo a&ntilde;o, fue sentenciado a ocho meses por contrabando.<br /><br />En el otro lado de la moneda, Zach era buen trabajador. Ten&iacute;a la reputaci&oacute;n de ser un individuo honesto que nunca dejaba de cumplir con el pago de alg&uacute;n pr&eacute;stamo. Pero cuando se tomaba unos cuantos tragos... bueno, eso era otra historia.<br /><br />El 1&infin; de agosto de 1937, Zach pas&oacute; por la casa de su medio hermano Everett para tomarse unos cuantos tragos. Era una especie de ritual. Zach sol&iacute;a visitarlo los domingos. Otros vecinos tambi&eacute;n se daban una vuelta. La cerveza casera pasaba de mano en mano. Todo el mundo se puso un poco alegre. A medida que se adentraba la noche los vecinos se fueron a sus respectivos hogares y dejaron conversando a Everett y Zach. Los dos hombres siguieron tomando. Lleg&oacute; el momento en que empezaron a discutir. Casi cualquier tema se volv&iacute;a crucial en la mente de los hermanos. Maggie trat&oacute; de interferir, pero los hombres no la escuchaban. Finalmente, Zach llam&oacute; mentiroso a Everett. Tambi&eacute;n lanz&oacute; insinuaciones acerca de la fidelidad de Maggie. Eso fue demasiado para Everett. Le orden&oacute; a Zach que se fuera de su casa.</p><div style="text-align: justify;"></div><p class="contenidos1" style="text-align: justify;">Zach simplemente se neg&oacute; a moverse. Everett insult&oacute; a su medio hermano y le amenaz&oacute; con llamar a las autoridades. En Shelburne, eso significaba el destacamento de la Real Polic&iacute;a Montada a cargo de dos oficiales y la polic&iacute;a local conformada por un solo hombre, el Comisario Raymond Mitchell. Zach contraatac&oacute;. Se levant&oacute; de un salto y le dijo a Everett: "Nunca lo vas a hacer porque voy a matarte. Te matar&eacute; antes de que amanezca".</p><p class="contenidos1" style="text-align: justify;">Everett respondi&oacute;: "Mi vida es tan dulce como la tuya. Si me matas, te disparo primero". Sali&oacute; disparado de la cocina, tom&oacute; una escopeta, la carg&oacute; y regres&oacute; a la cocina. Zach amenaz&oacute; de nuevo: "Te matar&eacute; antes de salir de aqu&iacute;".<br /><br />"Nunca vas a matarme", grit&oacute; Everett, y dispar&oacute;. Una bala atraves&oacute; el cuello de Zach, mat&aacute;ndolo instant&aacute;neamente.<br /><br />Desde el momento en que dispar&oacute; la escopeta, Everett Farmer actu&oacute; con fr&iacute;a rapidez. En ning&uacute;n momento pareci&oacute; intoxicado. Le dijo a su familia que le hab&iacute;a disparado a Zach y que se entregar&iacute;a a la polic&iacute;a. Se fue caminando penosamente hacia Shelburne y despert&oacute; a Mitchell a las 12:25 a.m. Las primeras palabras de Everett al oficial de polic&iacute;a fueron: "Vine a entregarme. Le dispar&eacute; a un hombre". Era una historia que repetir&iacute;a muchas veces. Mitchell se visti&oacute; y llev&oacute; a Everett a la casa del cabo de la Real Polic&iacute;a Montada Joe Hetherington.<br /><br />Everett explic&oacute;: "Tuve que hacerlo. Zach amenaz&oacute; con matarme. Le orden&eacute; que saliera de la casa. Se neg&oacute; a marcharse. Le dispar&eacute; para proteger a mi esposa y familia".<br /><br />Los oficiales recogieron al juez de instrucci&oacute;n L.O. Fuller y lo llevaron a la casa de Everett. Zach reposaba en una silla de la cocina, bien muerto. Daba la impresi&oacute;n de que estuviera durmiendo, si no hubiese sido por el agujero en su cuello. Everett entreg&oacute; su escopeta a la polic&iacute;a.<br /><br />Las noticias del incidente se regaron como la p&oacute;lvora. Normalmente, era todo un acontecimiento en Shelburne si se ven&iacute;a abajo un cartel o un borracho ca&iacute;a por la ventana. Esto era un homicidio, el primero en el pueblo desde la vuelta del siglo.<br /><br />Ocho d&iacute;as m&aacute;s tarde, se celebr&oacute; una audiencia preliminar. Everett dijo que se vio obligado a matar para no dejar que lo mataran. Pese a su alegato, le retuvieron para ser juzgado por homicidio.</p><p class="contenidos1" style="text-align: justify;">&iquest;Qu&eacute; le quedaba por hacer a un pobre integrante de una minor&iacute;a para defenderse? Everett no ten&iacute;a dinero para contratar a un experto penalista. No hab&iacute;a ning&uacute;n sistema de asesor&iacute;a legal financiado por el gobierno en Nueva Escocia. El gobierno s&iacute; design&oacute; a un abogado que trabaj&oacute; sin remuneraci&oacute;n. Everett recibi&oacute; los servicios del ex polic&iacute;a militar Vincent Portier.<br /><br />El 28 de septiembre de 1937, el primer juicio por homicidio en el siglo XX en Shelburne comenz&oacute; en medio de una atm&oacute;sfera festiva. Se trajeron a m&aacute;s oficiales de la Real Polic&iacute;a Montada para que controlaran a la multitud, todos con la intenci&oacute;n de ver la acci&oacute;n dentro del juzgado.</p><p class="contenidos1" style="text-align: justify;">No es que salieran muchas novedades en el juicio. Los oficiales de la polic&iacute;a, aunque testificaron por la parte acusadora, relataron la manera en que Everett hab&iacute;a cooperado con ellos y hab&iacute;a respondido todas y cada una de las preguntas directamente y con franqueza. Hab&iacute;a reconstruido el crimen para ayudarlos en su investigaci&oacute;n. Tambi&eacute;n se&ntilde;alaron que el occiso hab&iacute;a estado implicado en la muerte de su primo 18 a&ntilde;os atr&aacute;s.<br /><br />Pottier insisti&oacute; en la absoluci&oacute;n, o al menos en un veredicto de homicidio culposo. Ciertamente el acusado ten&iacute;a derecho a defenderse.</p><p class="contenidos1" style="text-align: justify;">El jurado deliber&oacute; una hora y 55 minutos antes de declarar a Everett culpable de homicidio. No hubo recomendaci&oacute;n de clemencia. Cuando le preguntaron si ten&iacute;a <br />algo que decir, Everett replic&oacute; con una sola palabra: "Nada".<br /><br />Acto seguido, el juez lo sentenci&oacute; a morir en la horca. No hubo apelaci&oacute;n. No se recibieron cartas ni s&uacute;plicas por parte de los pol&iacute;ticos.<br /><br />Mientras tanto, el caso fue revisado por el Ministro de Justicia Ernest Lapointe. Le aconsej&oacute; al Gabinete que "la ley debe seguir su curso". El 14 de diciembre de 1937, Everett muri&oacute; ahorcado. Fue la &uacute;ltima persona que ejecutaron en Nueva Escocia.</p><p class="contenidos1" style="text-align: justify;">&nbsp;</p><p class="contenidos1" style="text-align: justify;"><span class="contenidos11">Traducci&oacute;n: Jos&eacute; Peralta.</span></p><p class="contenidos11" style="text-align: justify;">Ilustraciones: David M&aacute;rquez. davidmarquez@cantv.net<br />Tomado de la Revista Estampas del Universal</p>]]></description>            <pubDate>Fri, 31 Oct 2008 05:28:17 +0100</pubDate>        </item>        <item>            <title>LOS CRIMENES MAS SONADOS por MAX HAINES</title>            <link>http://antares1.blogcindario.com/2008/10/00002-los-crimenes-mas-sonados-por-max-haines.html</link>            <description><![CDATA[<table border="0" cellpadding="0" cellspacing="0" width="470"><tbody><tr><td><em></em></td></tr><tr><td><p class="titulos4"><em><strong>Cuesti&oacute;n <br />de mala suerte</strong> </em></p><p><em><span class="sumario11">El bueno de Jones se encontraba en el lugar equivocado en el momento equivocado.</span> <span class="sumario1">Max Haines</span></em></p><p style="text-align: justify;"><span class="contenidos1">Nadie habia dicho nunca una mala palabra sobre Edwin Jones. No mientras estuvo vivo. Tampoco despu&eacute;s de su muerte. El merec&iacute;a un mejor destino.<br />Si alguna vez un hombre estuvo en el sitio incorrecto en el momento incorrecto, fue Edwin Jones, de Hamilton, Ontario. Jones era un trabajador del acero, empleado por Dominion Bridge en 1957, cuando la iron&iacute;a, la coincidencia, o tan s&oacute;lo la mala suerte lo llev&oacute; a perder la vida.<br />Edwin y Lena Jones llevaban ocho a&ntilde;os felizmente casados y ten&iacute;an cuatro hijos, que iban desde los 14 meses hasta los seis a&ntilde;os. Los Jones eran profundamente religiosos, miembros de la organizaci&oacute;n Testigos de Jehov&aacute;. S&oacute;lo una semana antes de la tragedia, Lena hab&iacute;a tomado parte en la convenci&oacute;n de Testigos de Jehov&aacute; en Toronto, donde ella, con otros cientos de personas, fue bautizada.</span></p><p style="text-align: justify;"><span class="contenidos1">Edwin, por su parte, distribu&iacute;a literatura religiosa, asist&iacute;a a reuniones y era un hombre de familia ideal. Cuando ten&iacute;a 17 a&ntilde;os, Edwin hab&iacute;a entrado en una casa del vecindario que estaba en llamas y hab&iacute;a rescatado a dos ni&ntilde;os. Ese era el tipo de hombre que Edwin Jones ser&iacute;a toda su vida.</span></p><p style="text-align: justify;"><span class="contenidos1">El 10 de julio, Edwin dej&oacute; su hogar a las 7:30 para asistir a una clase de Biblia en la casa de Ray Caffery. Despu&eacute;s har&iacute;a llamadas de seguimiento a algunos hogares donde previamente hab&iacute;a distribuido material religioso. De camino a su casa compr&oacute; unas compresas sanitarias para su esposa en una farmacia cercana.</span></p><p style="text-align: justify;"><span class="contenidos1">Seg&uacute;n se iba aproximando hacia la farmacia de Maga y Hopkins en la Avenida Parkdale, en Hamilton, no pod&iacute;a saber que en ese preciso momento un pistolero estaba robando la tienda.</span></p><p style="text-align: justify;"><span class="contenidos1">Minnie Lindsay, de 66 a&ntilde;os, mir&oacute; con terror el cargador de un extra&ntilde;o y enorme rev&oacute;lver, cuando el hombre de ojos salvajes que apuntaba el arma demandaba: &ldquo;Abre la caja o te mato&rdquo;. Minnie abri&oacute; la caja. Ella y el chico de las entregas a domicilio, Roy Harrison, de 16 a&ntilde;os, fueron amordazados y atados con cinta adhesiva.</span></p><p style="text-align: justify;"><span class="contenidos1">La escena adentro de la farmacia se volvi&oacute; irreal cuando entraron clientes y el hombre armado les atendi&oacute;. En dos ocasiones, fue al dispensario y desat&oacute; a Minnie para preguntarle d&oacute;nde estaban ciertas medicinas. Despu&eacute;s, calmadamente, sirvi&oacute; a los clientes quienes estaban totalmente ajenos a la situaci&oacute;n. </span></p><p style="text-align: justify;"><span class="contenidos1">Entonces, Edwin Jones entr&oacute;. Una vez m&aacute;s, el ladr&oacute;n en calma atendi&oacute; al cliente. Cuando pregunt&oacute; a Edwin si ten&iacute;a un auto y recibi&oacute; una respuesta afirmativa, sac&oacute; su Brescia italiana .35 mm y llev&oacute; a Edwin hacia su Buick gris de 1946.</span></p><p style="text-align: justify;"><span class="contenidos1">Desconocido para los empleados de la farmacia amordazados, el ladr&oacute;n ahora ten&iacute;a un reh&eacute;n y 51,37 d&oacute;lares; es decir, sus ganancias del robo. Mientras tanto, Lena Jones esperaba a su marido.</span></p><p style="text-align: justify;"><span class="contenidos1">A la ma&ntilde;ana siguiente, dos granjeros tropezaron con el cuerpo de Edwin Jones al lado de una solitaria carretera entre Welland y St. Catrherines. Hab&iacute;a sido golpeado en la cabeza con un martillo y le hab&iacute;an apu&ntilde;alado repetidamente en la espalda.</span></p><p style="text-align: justify;"><span class="contenidos1">El comisario Ken Armstrong, desde entonces retirado, recordaba la escena demasiado bien. A&ntilde;os despu&eacute;s del crimen, en su casa de Toronto, bebimos caf&eacute; (Max Haines habla aqu&iacute<img style="border:0px;width:16px;height:16px;padding:0px;margin:0px;background:none;"  src="http://pics.miarroba.com/caretos/wink.gif" alt="Guiño" title="Guiño" />, mientras &eacute;l recordaba los detalles de la investigaci&oacute;n de asesinato. El cuerpo yac&iacute;a cara abajo en la maleza, el martillo sangriento se encontraba al lado y el Buick estaba abandonado con gran cantidad de panfletos religiosos de Testigos de Jehov&aacute;.</span></p><p style="text-align: justify;"><span class="contenidos1">Inmediatamente, Armstrong reuni&oacute; a los agentes que se encargaron de la investigaci&oacute;n. Armstrong, por cierto, se mantuvo en el caso hasta su conclusi&oacute;n. &ldquo;Inicialmente no hab&iacute;a conexi&oacute;n inmediata entre el cuerpo hallado cerca de Welland y el robo en Hamilton. Recuerden, ning&uacute;n testigo vio a Jones entrar o salir de la farmacia. Cuando encontr&eacute; la caja con las compresas sanitarias compradas por Jones en la farmacia, est&aacute;bamos seguros de que el hombre que mat&oacute; a Jones era el mismo que hab&iacute;a robado la farmacia en Hamilton&rdquo;.</span></p><p style="text-align: justify;"><span class="contenidos1">Lena Jones identific&oacute; positivamente a su marido y as&iacute; se inici&oacute; la caza. Los detectives estaban sorprendidos por el motivo. Ciertamente no ten&iacute;a que ver el robo. Muchos sintieron que alguien odiaba lo suficiente a Jones como para asesinarle por sus creencias religiosas. </span></p><p style="text-align: justify;"><span class="contenidos1">La ruta del asesino se recompuso pronto. A las 12:30 de la ma&ntilde;ana del 11 de julio, hab&iacute;a alquilado la habitaci&oacute;n n&uacute;mero 21 en el hotel Niagara Falls por tres d&oacute;lares. Era obvio para la polic&iacute;a que el asesino, viajando desde Halmiton, hab&iacute;a escogido err&oacute;neamente el lugar cuando par&oacute; en la calle solitaria para matar a su v&iacute;ctima. Debi&oacute; sentir que estaba cerca de las cataratas, una entrada a Estados Unidos, por eso no continu&oacute; en el auto.</span></p><p style="text-align: justify;"><span class="contenidos1">En realidad, tuvo una larga caminata. Una vez en las cataratas del Ni&aacute;gara, busc&oacute; un cuarto. El propietario del hotel, Carmelo Menechella, fue capaz de dar una descripci&oacute;n detallada del hombre alto y delgado, que cuadraba perfectamente con la descripci&oacute;n dada por&nbsp; Minnie Lindsay y Roy Harrison, las v&iacute;ctimas cautivas de la farmacia. Al mostrar fotograf&iacute;as de criminales previamente convictos por robos a mano armada, los tres eligieron un sospechoso, Thomas LaPlante.</span></p><p style="text-align: justify;"><span class="contenidos1">Las comisar&iacute;as de polic&iacute;a en el norte de Estados Unidos fueron notificadas para que estuvieran atentas a LaPlante, nativo de Hamilton. S&oacute;lo 11 d&iacute;as antes del asesinato, hab&iacute;a sido liberado de la penitenciar&iacute;a de Kingston, donde hab&iacute;a estado cumpliendo condena por robo a mano armada.</span></p><p style="text-align: justify;"><span class="contenidos1">El mismo d&iacute;a se recibi&oacute; informaci&oacute;n de que LaPlante hab&iacute;a sido detenido en Mariemount, un suburbio residencial de Cincinnatti. Cuando se le detuvo por vagar, LaPlante, de 22 a&ntilde;os, no ten&iacute;a identificaci&oacute;n, estaba armado, y hab&iacute;a mutilado sus huellas dactilares de los dedos con &aacute;cido sulf&uacute;rico.</span></p><p style="text-align: justify;"><span class="contenidos1">El rev&oacute;lver italiano, el cual LaPlante declar&oacute; haber comprado en la calle por dos d&oacute;lares, conten&iacute;a trozos de papel de acero en vez de balas y era, por supuesto, inoperable. El cuchillo con el que asesin&oacute; a Jones nunca se encontr&oacute;, ya que lo tir&oacute; en el canal de Welland. </span></p><p style="text-align: justify;"><span class="contenidos1">LaPlante fue llevado de nuevo a Welland, juzgado, declarado culpable y sentenciado a muerte. Confes&oacute; de inmediato haber matado a Edwin Jones, no por dinero, no por odio, s&oacute;lo porque Jones le pod&iacute;a identificar.</span></p><p style="text-align: justify;"><span class="contenidos1">En ning&uacute;n momento LaPlante mostr&oacute; remordimiento alguno.</span></p><p style="text-align: justify;"><span class="contenidos1">El 16 de enero de 1958, LaPlante comi&oacute; como &uacute;ltimo deseo pollo en la c&aacute;rcel del condado de Welland y dijo a sus compa&ntilde;eros de presidio: &ldquo;Lo ven, chicos&rdquo;, y se fue a la horca. Las palabras eran ir&oacute;nicas, pues tras la ejecuci&oacute;n se revel&oacute; que Tommy LaPlante hab&iacute;a donado sus ojos al banco de ojos de Ontario. Seguramente la &uacute;nica cosa decente que hizo en sus 22 a&ntilde;os de vida.</span><span class="bolitaitem">l</span></p><p class="contenidos5" style="text-align: right;">Ilustraciones: David M&aacute;rquez</p></td></tr></tbody></table>Tomado de la Revista Estampas- El Universal]]></description>            <pubDate>Wed, 01 Oct 2008 04:18:25 +0100</pubDate>        </item>        <item>            <title>¿Sabes cuales son las palabras mas dificiles de traducir?</title>            <link>http://antares1.blogcindario.com/2008/10/00001-sabes-cuales-son-las-palabras-mas-dificiles-de-traducir.html</link>            <description><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Seg&uacute;n una encuesta realizada por la empresa Today Translation entre un millar de ling&uuml;istas de todo el mundo, la palabra m&aacute;s dif&iacute;cil de traducir de todos los idiomas es ilunga, una expresi&oacute;n en idioma <em><strong>tshiluba</strong></em>, hablado en la rep&uacute;blica del Congo, que quiere decir <strong>&ldquo;una persona que est&aacute; dispuesta a perdonar cualquier abuso la primera vez, a tolerarlo la segunda, pero no la tercera&rdquo;</strong>.<br /></p><p style="text-align: justify;">En segundo lugar, figura<strong><em> shlimazl</em></strong>, que en yidish, el idioma que hablan muchos jud&iacute;os de Centroeuropa, significa &ldquo;el que tiene una mala suerte cr&oacute;nica&rdquo;.</p><p style="text-align: justify;">La tercera palabra m&aacute;s dif&iacute;cil de traducir, aunque con un significado bastante m&aacute;s sencillo, es<strong><em> naa,</em></strong> que se utiliza en la regi&oacute;n japonesa de Kansai para enfatizar las afirmaciones o expresar que se est&aacute; de acuerdo con alguien.</p>]]></description>            <pubDate>Wed, 01 Oct 2008 03:13:06 +0100</pubDate>        </item>    </channel></rss>